A ver, quisiera que éste post no salga tan riguroso como debiera salir si tuviese pretensiones pedagógicas. Para empezar, como algunos pocos saben, y de paso le cuento al resto, estuve de viaje por varios sitios de aquí y de allá, algunos muy turísticos, otros todo lo contrario. No hubo en éso término medio. El caso es que, por suerte, viajar no fortalece los corazones propios, ni debilita los ajenos (en caso de que allí sigan).
Hasta 1927 para imputar jurídicamente una conducta a un resultado se recurría a un principio tomado de las ciencias naturales llamado de "causalidad" según el cuál toda acción humana, todo hecho de la naturaleza, produce siempre un resultado que será siempre similar en tanto la acción sea también similar; por lo que para imputar determinado resultado a determinada acción bastaba "suprimir mentalmente" la acción para ver si así el resultado continuaba produciéndose o no. Tenía muchísimos problemas, para empezar, siempre terminábamos en Adán y Eva como causa de todos los males, es decir "si F no lo ahorcaba a M, éste no moría", pero con el mismo criterio era tan responsable el fabricante de cuerdas, los padres de F, etcétera. Pero filosóficamente suponía un conocimiento exacto de la naturaleza creer que incluso las acciones humanas podían reducirse a una matematización tan precaria. Ante ésto, la matemática avanzó, la física newtoniana fue dejada de lado y en 1927 el físico alemán Werner Heisenberg escribió un artículo donde expuso su "principio de indeterminación" (mal llamado "de incertidumbre" por una mala traducción del alemán porque la traducción al inglés de "unbestimmtheit unsicherheit" es similar a nuestra "incertidumbre" - uncertainty -) en el que se desmorona la física anterior. El principio de indeterminación fue una revolución no sólo en la física cuántica sino que junto con la teoría de la relatividad de Eintein se colaron en todas las ramas del conocimiento humano. Surgió como una abstracción confirmada por un experimento que consistía (brevemente) en tratar de determinar la posición de un electrón que es una de las partículas más pequeñas que hasta ése momento podían observarse. Ahora bien, ocurría que al tratar de observar el electrón el fotón de luz que se proyectaba sobre él para hacerlo lo empujaba cambiándole su posición y su velocidad, de modo que al momento de verlo no lo estamos viendo en su posición y velocidad actual, sino en la que tenía antes de que chocara con el fotón. Es decir, el observador, por el mero hecho de realizar la medida, modifica los datos introduciendo una variable que no puede reducirse por más precisos que sean los instrumentos. Ésto, no se reduce a la naturaleza, sino que, abstrayendo un poco, podemos decir que no hay nada que podamos predecir exactamente, y en todo hecho no hay más que probabilidades y una imposibilidad teórica de superar nunca un cierto nivel de error. El universo a partir de Heisenberg deja de ser causal, comienza a ser del todo impredecible. Surgen otros problemas, porque por ejemplo, las probabilidades no pueden superponerse y hay allí un problema cuando los datos de la realidad sí están superpuestos, o que, por ejemplo, determinado hecho no sería cierto sólo porque no hubiera quien lo observase, pero hoy en día el principio de indeterminación explica mejor el universo y, además, la física cuántica y la filosofía se basan en él.
Dicho de otro modo, para la física y para el resto de las ciencias quiso decir que el observador sólo por mirar introduce una variable de indeterminación a la que nunca puede anularse, y que en verdad se potencia si el observador es a su turno observado por aquél a quien observa, que es lo más probable si traspolamos éste principio al funcionamiento de la sociedad en general. No quiere decir que haya que abandonar el objetivismo, sino que hilando fino, hasta en los análisis más rigurosos, nunca podemos anular la indeterminación, vamos, que son las famosas grietas donde acecha Dios.
Dicho todo ésto, ¿para qué? para contarles que aún cuando todo éste ya escrito en el Gral Libro que Alguien lleva, como dicen los cabalistas, yo apuesto a ése margen de indeterminación para tener esperanzas de que suceda algo que objetivamente, según una teoría causal, exacta, nunca va a pasar. Es altamente probable que hasta el fin de los tiempos todo continúe así, puede ser que aquéllos que amamos sigan repitiendo la misma historia, puede ser que nuestros días sigan siendo grises, que sigamos tan desgarrados como antes, pero, gracias a Heisenberg, por suerte puede que no, puede que nuestra vida algún día esté en el margen de indeterminación del mundo y todo vuelva a salir bien. Si existe alguna posibilidad de que todo cambie, "de que amanezcas conmigo" pues vivimos para eso.
Ah, el problema de la imputación jurídica hoy se resuelve conforme a una teoría que se llama de la "imputación objetiva" un poco más garantista y reductora del poder punitivo, pero éso es harina de otro costal.